BENDICE ALMA MÍA AL SEÑOR
Bendice alma mía al Señor;
no te olvides de sus beneficios.
Acuérdate de dónde te sacó,
te sacó, te sacó.
No te olvides que Él te libró,
no te olvides que Él te llenó.
Puso tus pies sobre peña
y una nueva canción te dio. (2)
Y si Dios está con nosotros,
quién podrá, quien podrá contra nosotros
quién podrá jamás separarnos
del amor de nuestro Señor. (2)
|